“El Alzheimer es la gran epidemia del siglo XXI”

El Doctor José Revert López es uno de los médicos al cargo en el Centro Geriátrico Jardí de Miramar en Miramar (Valencia). La residencia dispone de un ala especializada para enfermos de Alzheimer, la cuál dispone de salas ocupacionales, comedor, una sala general y un equipo de enfermeras que atienden a los pacientes de Alzheimer día tras día. Revert nos habla de su experiencia como médico y supervisor de este equipo humano.

¿Cuál es el grupo de edad más habitual en el que se produce una mayor incidencia de la enfermedad o mal de Alzheimer?

Normalmente a partir de los 65 años el riesgo de Alzheimer comienza a crecer, pese a que las investigaciones originales del Alzheimer se hicieron en pacientes por debajo de esa franja. Hoy por hoy, los enfermos de Alzheimer se sitúan por encima de esa barrera, y desarrollan un riesgo mayor por encima de los 80 años, edad a partir de la cuál se considera que el Alzheimer afecta a una décima parte de la población anciana.

¿Cuáles son los signos que alertan de una posible enfermedad de Alzheimer?

Los primeros signos que apuntan a este mal suelen ser despistes y fallos en actividades que el individuo tenía muy asumidas, que ejecutaba como rutinas. Suelen ser actos cotidianos tal como cocinar, olvidos a los que el paciente, por cierto, resta importancia al principio o no reconoce. Por eso es la observación de los que se mueven y viven a su alrededor lo que debe alertar o no de si efectivamente son meros despistes o se tratan de signos de alerta. Además, muchas veces estos signos pueden ser inicialmente confundidos con los de algún tipo de trastorno depresivo.

¿Entonces se puede producir un solapamiento de los síntomas de la depresión y el Alzheimer?

Efectivamente. Cuando un paciente acude a su médico presentando pérdidas de memoria o ligadas al trastorno de atención, las primeras patologías que el especialista se plantea son las de la ansiedad o la depresión. Por eso hay que realizar el diagnóstico con sumo cuidado. El Alzheimer presenta un trastorno de la memoria inmediata, y se puede distinguir a traves de signos y hechos concretos como que el individuo se pierda en trayectos que hasta entonces le eran del todo familiares hasta ese momento.

¿Significa eso que la pérdida se produce en la memoria a corto plazo y no en la memoria a largo plazo?

La memoria a largo plazo se conserva hasta fases más avanzadas de la enfermedad. Determinados sucesos o acontecimientos que han marcado la vida del individuo son repetidos, recuerdos de la infancia… pero llegado un estadio más avanzado de la enfermedad, se mezclan en la memoria datos y personas que no se corresponden al contexto original. Por ejemplo, el paciente inclue en sus recuerdos de la infancia a personas que son mucho más jovenes que él o ella. Sin embargo, hay que ser cuidadosos y no confundir los síntomas del Alzheimer con el trastorno cognitivo que va de la mano con la edad, el popularmente conocido como “chocheo”, pues este es un trastorno benigno en el que el individuo, básicamente, vuelve una y otra vez a los mismos recuerdos.

¿Hasta que punto se puede mejorar la calidad de vida del paciente en las distintas etapas del Alzheimer?

Se puede, principalmente, mejorar y prolongar su calidad de vida durante los primeros estadios de la enfermedad, sobre todo. Para ello, lo más habitual es actuar con inhibidores de la acetilcolinesterosa, puesto que la enfermedad de Alzheimer es una intoxicación neuronal producida por la acetilcolina. Por lo tanto, lo más recomendable es el uso de antiacetilcolinesterosos.

¿Y en cuánto al cuidador? ¿Qué repercusiones tiene la enfermedad en el mismo?

Ante los cuidados constantes y la falta de resultados, el cuidador acaba experimentando frustración y va viendo como su tiempo y espacio social se van mermando más y más, de manera que el desgaste psicológico acaba pasándole factura. Es lo que se conoce comúmente como el “Síndrome del Cuidador“. Una de las primeras causas de que los casos de Alzheimer acaben en residencias o centros geriátricos es, precisamente, el agotamiento de la familia. Y es que la enfermedad tiene unos altísimos costes en cuanto a recursos sociales, económicos y emocionales. Además, está ligada al envejecimiento de la población en un país con un porcentaje cada vez mayor de población anciana, con lo cuál se puede considerar que el Alzheimer es la gran epidemia del siglo XXI”.

¿El hecho de ingresar a un ser cercano o familiar en una residencia hace a las familias o conocidos incurrir en sentimientos de culpa o remordimiento?

Sí, así es. Pero por otro lado, frente a ese sentimiento inicial de culpa o remordimiento, las familias tienen que tener en cuenta que va a suponer una mejora tanto en la calidad de vida del paciente como de la suya propia. Además, muchas de esas familias que ingresan a un familiar siguen ligados al mismo con visitas continuas en las que pasean con ellos o les dan de comer, por ejemplo. Esto les facilita enormemente la vida, y una vez el paciente se acostumbra a ciertas rutinas, acaba encontrándose seguro en ese entorno y acaba identificándolo como su casa. Es decir, que los pacientes responden, se incorporan y ven mejorada y prolongada su calidad de vida cuando se encuentran afectivamente atendidos o arropados.

¿Qué métodos se aplican para mantener tanto tiempo como sea posible la independencia del paciente?

Debemos tener en cuenta que la del paciente de Alzheimer es una vida titulada, y que lo que más pronto se pierde es la capacidad de realizar actividades de la rutina diaria. Nuestro objetivo es aplicar una serie de terapias ocupacionales que les sirvan como recreación a la vez que estimulación cognitiva que deben repetirse como rutina. El peor enemigo del paciente de Alzheimer es el tiempo en el que permanecen inactivos.

¿Cómo se produce el proceso de pérdida comunicativa o del habla?

Se da en etapas más tardías, aunque empieza manifestándose con palabras raramente pronunciadas, o una falta de capacidad de asociación entre palabra y objeto. En estadios más tardíos, se acaba produciendo la pérdida del habla, la repetición constante de una palabra o el habla inteligible. Y sin embargo, es algo subjetivo y no estrictamente sujeto a fases, pues hemos tenido casos de pacientes que han llegado hasta los estadios tardíos de la enfermedad conservando el habla.

¿Cómo se debe tratar a un enfermo de Alzheimer?

El médico debe limitarse a su evaluación y evolución. También debe aplicar tratamientos a enfermedades paralelas que van surgiendo con la enfermedad. Como he dicho antes, los enfermos de Alzheimer ven beneficiada su calidad de vida a través de la efectividad, y el hecho de que sus familiares acudan a visitarlo con frecuencia ha demostrado que acaba prolongando la vida del sujeto más que en aquellos que son más dejados de lado u olvidados en sus respectivos centros.

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